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5.3.12

El fin de Miguel Gómez

5 apreciaciones
Tomado de la página en Facebook de "El Fin"

Existen quienes creen que cualquiera puede hacer lo que sea si se lo propone, sin importar el resultado (el valor está en que lo hizo, aunque el producto sea mediocre) frente a otros que defienden la premisa de que si va a hacer algo, hay que hacerlo bien; si no, mejor no hacerlo. Este servidor se declara feligrés de la segunda cosmovisión.

Por lo tanto, y más al tener de referencia el trabajo de Esteban Ramírez en “Gestación” (2009) o el superlativo de Hernán Jiménez en “A ojos cerrados” (2010), la película “El Fin” de Miguel Gómez deja, no un sinsabor, sino un mal sabor de boca.

Seguramente Gómez dirá que esta última producción es una sátira, y en apariencia lo es. Sin embargo, una sátira no tiene por qué descuidar tantos detalles en su ejecución. Su dirección de arte y los efectos especiales son deplorables, la fotografía –en menor medida- también (aunque seguramente alegarán escasez presupuestaria) y las actuaciones carecen de consistencia a través de sus 80 minutos apróx. de duración. Eso sí, Álvaro Marenco resalta positivamente gracias a su experiencia actoral.

Empero, lo peor de la historia apocalíptica es que se basa en diálogos chabacanos (graciosos, sí, pero a costa de pachucadas) en el contexto de escenas que parecieran haberse ideado sobre la marcha. No se aprecia una línea argumental sólida, ni tampoco esmero en la elaboración del guión.  

El apoyo a lo nacional, en un país subdesarrollado como el nuestro, debería ir acompañado de una (auto) demanda de excelencia. Si se carece de los recursos para hacer las cosas de la mejor manera posible, entonces no se hacen. Es decir, se hace lo que sea posible con las herramientas a disposición, así el resultado dista de ser chambón.

En fin, valga la redundancia, “El Fin” es comedia soez y chapucera, y la mayoría de veces que hubo risas fueron para no llorar. El cine costarricense puede, y debe proponerse, ser mejor. Este cinéfilo (nada de "crítico de cine") le da a la película costarricense, del 1 al 10, un 4 de puntuación.

23.2.12

Ni Spielberg, ni Scorsese, ni tampoco el cine mudo

3 apreciaciones
Este domingo 26 de Febrero se celebrará la 84va edición de los prestigiosos y sumamente populares Premios Oscar, los cuales son entregados por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de los Estados Unidos. Esta vez se nominó a 9 producciónes del 2011 al preciado reconocimiento de Mejor Película, por lo que este servidor se dio a la tarea de verlas todas (sí, todas). He aquí mis apreciaciones -no son críticas (no soy crítico de cine)- sobre ellas.

The Help,
que trata sobre la discriminación racial reflejada en el contexto de la servidumbre en los años 60, se sustenta en las muy buenas actuaciones de Viola Davis y Octavia Spencer (por algo han sido nominadas), sin dejar de lado a Jessica Chastain (también nominada). Su inicio es lento, con una edición tosca que hace ver los diversos planos de la historia desarticulados entre sí y poco creíbles en su afán de conectarse emotivamente con el público. Eso sí, la producción mejora cerca de la hora cronometrada con un manejo editorial diferente que evita lo innecesario (claro, sin llegar a ser un desastre como lo fueron las secuelas de Transformers), y en el cual surge el humor que orienta el relato hacia el clímax. Su fuerte es el compromiso profesional de su reparto, al igual que su fotografía. Sus debilidades se centran en una dirección poco osada y una edición inconsistente. El humor está mejor logrado que el drama, cuando debería haber sido al revés.

Por otra parte, con Moneyball hasta el menos adepto al béisbol queda enganchado a su asiento queriendo saber más de él. A través de soberbias actuaciones, una edición refinada y una excelente ambientación se logra apreciar un mundo casi inédito para la pantalla grande sobre este deporte. Y es que “El Juego de la Fortuna”, como fue nombrada en Hispanoamérica, logra emocionar al público sin centrarse en imágenes del juego (como es usual en otras películas similares), sino que más bien echa una mirada al béisbol como una actividad gerencial de un negocio. Y por si fuera poco, en ésta Brad Pitt muestra un talento que pocas veces se ve pero que ahí está, y Jonah Hill (sí, el mismo de comedias banales como “Superbad”) sorprende gratamente a cualquiera con su actuación. Emotiva sin caer en lo cursi, y evidenciando un guión bien elaborado (tenía que ser de Aaron Sorkin junto a Steven Zaillian); eso es Moneyball. 
The Descendants, una de las aparentemente favoritas (ganadora de dos Globos de Oro por Mejor Película-Drama y Mejor Actor en Drama –George Clooney-), retrata mediante momentos tensos, y también -¿por qué no?- graciosos, los dimes y diretes de la eminente pérdida de un ser querido y cómo esto le afecta a sus familiares cercanos. La dirección de Alexander Payne es sutil con sus planos sencillos pero muy bien logrados. Las actuaciones de George Clooney y Shailene Woodley (¡cuánto potencial en esta atractiva mujer de 19 años que debió haber sido nominada!) son el pilar de esta película sustentada en un guión sumamente verosímil (buen desarrollo de los personajes) que hace sentir aún más real el mensaje de lo que es. Empero, a la película le pudo haber caído muy bien un poco más de osadía en su realización.  
En cambio, en The Tree of Life hay osadía de sobra. “El Árbol de la Vida” es un viaje por la mente de su escritor y director Terrence Mallick. Una travesía cinematográfica que nos reaviva la esperanza de que el cine puede ser aún más audaz de lo que usualmente se dicta en Hollywood. Nos demuestra que el cine no tiene por qué ser explícito, sino que puede dejar interrogantes en el aire para que el espectador escoja el veredicto. Mallick toma una historia aparentemente simple y muy conocida para convertirla en densa a través de planos que hablan por sí solos. Es una película rara, diferente, interesante. No es cine para todos. 
Acto seguido, si War Horse no tuviera el brillante manejo de cámaras y la hermosa fotografía brindada por Steven Spielberg y compañía, probablemente no habría sido nominada a Mejor Película. En aspectos técnicos esta producción de aproximadamente 66 millones de dólares puede presumir (a pesar de que por momentos aparenta ser muy artificial) de su cinematografía y dirección de arte. No obstante, de no ser por lo anterior, estaríamos ante una cinta olvidable. Y es que su historia es sosa, por momentos absurda, predecible y exageradamente lineal. El desenlace es emotivo, sobre todo si el espectador tiene una empatía con los animales, pero te responde fácilmente la pregunta que se movía por tu cabeza desde un inicio: ¿Cómo diablos van a hacer una película basada en un caballo? Pues con plata y un director experimentado.
La película de cine mudo, The Artist, otra que ganó varios Globos de Oro (incluyendo Mejor Película-Comedia o Musical), representa una bocanada de aire fresco por el “back to basics” que significa. Sus planos sólo hacen acto de presencia en una producción a blanco y negro amparada en la entonación que define el soundtrack, un trabajo de la dirección de arte que merece una ovación de pie  y la (muy) buena actuación de su reparto; máxime en la versatilidad de las expresiones (ojo con Jean Dujardin, quien ya ganó el Globo de Oro). A pesar de eso, el relato pudo haber sido mejor desarrollado, así como haberle prestado una mayor atención a algunos detalles del contexto (léase, en la Depresión de 1929). En resumidas cuentas, “El Artista” no es tan artística como pudo haber sido, y sí es más hollywoodense de lo que –seguramente- quisieron hacerla.
Por otro lado, la última película de Woody Allen, Midnight in Paris, parte de una línea argumental llamativa, basada en lo que parece ser un guión ingenioso y muy interesante, pero su realización peca de predecible y con actuaciones poco convincentes. La dirección de arte es buena, pero entre las nominadas hay contendientes que hicieron un mejor trabajo. “Medianoche en Paris” pudo haber sido mejor si la hubiese dirigido otra persona. A una buena historia siempre le hará falta un buen relator.  
Hugo, por su parte, puede presumir de Francesca Lo Schiavo y Dante Ferreti en la dirección de arte, del trabajo de Robert Richardson en el apartado de la cinematografía y del trabajo de la mayor parte de su reparto (aunque quede debiendo mucho Asa Butterfield en su papel protagónico de “Hugo Cabret”). Sin embargo, la historia es poco scorsese, sin giros inesperados, carente de una ingeniosa construcción del clímax o de una línea argumental interesante más allá del tributo a la historia del cine hecho en esta producción. “Hugo” es del cine que se ve bien, pero eso no es (o no debería ser) suficiente.
Y para terminar, la última de las 9 nominadas, Extremely Loud & Incredibly Close, es un producto que ha sido subestimado por la Academia. Este drama sobre un niño superdotado quien debe lidiar con el duelo tras perder a su padre en el atentado a las Torres Gemelas (el famoso 9-11) mereció mayor atención por parte de la élite fílmica del país de América del Norte. La dirección de Stephen Daldry, la edición de Claire Simpson, la música de Alexandre Desplat y también la maravillosa actuación de Thomas Horn, el niño con el potencial de una estrella, en el papel principal, debieron haber sido nominadas. “Tan fuerte, tan cerca” es drama de argumentos relevantes, diálogos penetrantes y crítica social. Y como tal mereció más atención de la que se le ha dado. 
En fin, queda esperar por la sorpresa en la entrega de unos galardones que se les acusa de premiar al pez gordo, al más hábil publicitariamente, y no a la mejor exposición de arte como tal. Que se premie la calidad, ¡carajo! (¿muy ingenuo?)

12.9.11

El Regreso (2011)

3 apreciaciones
El primer largometraje de Hernán Jiménez, A ojos cerrados (2010), te da la sensación de que el cine costarricense puede aspirar a más de lo que su contexto le ofrece: producciones cinematográficas de primer mundo (o por lo menos no del tercero, como suele suceder en nuestro país).

Y es que en esa del 2010 Jiménez tomó una historia con un argumento sencillo y la convirtió en una producción emotiva, “saca-lágrimas”, que al salir de la sala del cine nos dejaría reflexionando sobre la fragilidad de la vida; y además, con el deseo de obtener rápido la música de Alex Cantona.

Entonces, así como nos gustó mucho –espero- el relato de Gabito y Delia ante la muerte de Maga (además de que Carol Sanabria me parece muy guapa), no se podía dejar pasar la oportunidad de colaborar en el financiamiento de la pos-producción de la siguiente entrega de Jiménez a través del sitio web Kickstarter.

8.8.11

Biutiful (2010)

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Alejandro González Iñárritu, el mismo director de películas reconocidas como Amores Perros (2000) y Babel (2006), nos regala esta vez una producción que seguramente recibirá (sumados a los que ya recibió) muchos reconocimientos a nivel argumental, técnico, actoral y por supuesto, a nivel de dirección. Es decir, Biutiful (2010) es digna de recibir aplausos por parte de cualquier público. 

18.7.11

Transformers: Dark of the Moon (2011)

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La primera entrega de la saga de Transformers (2007) no estuvo nada mal. Es una película que no quiso ser más de lo que podía ser, valga la redundancia, al presentar un guión lo suficientemente sencillo (y no por eso menos valioso) que el reparto interpretó de manera aceptable; además de sus reconocidos efectos visuales y sonoros dentro de lo que se puede esperar de una típica crowd-pleaser. Sin embargo, la segunda producción estuvo pésimamente dirigida, llena de errores, omisiones y/o vacíos gracias a un guión absurdamente inverosímil, redactado por Ehren Kruger. Y con la tercera, escrita por el mismo guionista, no podríamos esperar algo mejor. 

2.7.11

Fast Five (2011)

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Altas revoluciones por minuto, excesivos kilómetros por hora, carros chuzos (nada de gajos), peleas que parecen sacadas de Mortal Kombat… En fin, mucho entretenimiento. Eso es lo que se espera de una secuela más de la franquicia de Fast & Furious. Esta última no es la excepción. Tenemos, de nuevo, una representación del mundo ilegal de los automóviles y la velocidad.

26.6.11

Sucker Punch (2011)

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Si vas a ver algo dirigido,  y también escrito, por el mismo director de producciones como 300 (2006) y Watchmen (2009), ya sabés que verás una película de alto nivel estético. Precisamente eso es lo que tenemos con Sucker Punch (2011) de Zack Snyder. “Mundo Surreal” (para Latinoamérica) es un viaje fantástico para el espectador gracias al uso constante de pantallas verdes y/o azules, acompañadas de efectos visuales digitales de vanguardia.

22.6.11

X-Men: First Class (2011)

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Las primeras cuatro películas sobre los Hombres X iniciaron su paso ante el ojo del público en el año 2000; tres de éstas forman parte de una trilogía. Todas ellas fueron producidas por Twentieth Century Fox Film Corporation, con la colaboración de Marvel, casa de los famosos comics. La última de ellos fue X-Men Origins: Wolverine, que cuenta el relato del famoso Wolverine (o en su defecto “Guepardo”). Ésta fue llevada a las salas del cine en el 2009, pero no tuvo tan buen recibimiento en comparación con las otras.


13.6.11

Tangled (2010)

2 apreciaciones
Cuando planeamos no sólo ver, sino apreciar, una película animada nos preguntamos a cuáles elementos deberíamos prestarles atención. No existe un reparto propiamente humano (artistas colaborando con sus voces es algo completamente diferente), tampoco escenarios terrenales ni un equipo técnico trasladándose por el lugar intentando lograr la mejor toma posible. Prácticamente todo es diseñado y creado por seres humanos detrás de computadoras. Entonces, ¿en qué deberíamos fijarnos al no ser especialistas en animación digital y/o en el campo relacionado de la llamada Ingeniería en Sistemas Informáticos?

6.6.11

Water for Elephants (2011)

0 apreciaciones
“Agua para Elefantes” (2011), dirigida por el mismo de Constantine y I Am Legend -Francis Lawrence-, es una obra cinematográfica, que en sus inicios, da la impresión de que su argumento de fondo es el de una disputa entre la creencia que la raza humana es superior frente a los animales (en este caso los del circo) y la defensa y/o la no agresión de éstos. El primer bando lo representa el jefe circense August -Christoph Waltz-; el segundo Jacob -Robert Pattinson-. Este último es el joven, el nuevo, el estudiado o el “diferente” (nada insólito este personaje en el mundo del cine).

Soy cinéfilo, no 'crítico de cine'.